¿Cuál es el origen de Mickey Mouse?

Dentro de las muchas leyendas y misterios que se cuentan sobre Walt Disney y su compañía cinematográfica, existe una en particular que habla sobre el origen del icónico ratón Mickey Mouse que hasta hoy en día es el símbolo indiscutido del famoso dibujante. Lo que pocos podrían imaginar es su origen, donde su antepasado podría haber sido nada más y nada menos que un conejo, sí, un divertido y suertudo conejo llamado Oswald.

Oswald, el conejo de la suerte

Walt Disney es reconocido como uno de los dibujantes más creativos de todos los tiempos. Su empresa se levantó como un verdadero imperio cinematográfico, pero antes de toda la historia de Disney, Walter Elías trabajó en un proyecto de cortometraje animado en conjunto con el dibujante Charles Mintz. Juntos crearon un divertido conejo llamado Oswald. El conejo Oswald fue partícipe de 26 cortometrajes distribuidos por la compañía Universal.

El origen de Oswald no deja de ser curioso, la historia cuenta que Walt Disney agotado de ideas tras exitosamente haber realizado los cortometrajes llamados “los cuentos de Alicia”, se habría aliado con Ub Iwerks para crear a un nuevo personaje que llamaron Oswald el conejo de la suerte. Cuenta la historia que se escogió este nombre de Oswald al azar. Utilizaron un sombrero lleno de nombres y el primero que cogieron fue el que asignaron a este conejo. ¿Por que le pusieron el “apellido” de “el conejo de la suerte? Debido a que la superstición de las patas de conejo cómo talismán para la buena suerte, aun era más popular de lo que lo es ahora.

Para Walt Disney este fue sin duda un éxito rotundo, lo consideró como una de sus mejores creaciones hasta el momento. Con lo que no contaba era que tras pedir un presupuesto mayor para Oswald entraría en conflicto con Charles Mintz, quien al tiempo y tras un litigio le haría perder todos los derechos sobre el conejo. Pero ahí no quedó la cosa ya que más tarde Universal le arrebató los derechos a Charles Mintz para dárselos a Walter Lantz. Disney se había quedado sin personaje.

El nacimiento del ratón

“Al diablo con Oswald, cuando desarrollemos a Mickey lo venceremos con calidad” habría dicho Walt Disney tras perder los derechos del conejo en el litigio. Con esta sensación de pérdida, Walt se unió a Ub Iwerks para crear finalmente un personaje de éxito mundial: El Ratón Mickey, que hasta hoy en día sigue siendo el principal icono de este ilustrador y de toda la compañía de los sueños.

Al comparar los personajes de Mickey y Oswald podemos ver que las similitudes son evidentes, tanto en el tipo de cortometrajes como en las características morfológicas de ambos animales. De esta forma Walt Disney pudo burlar el desánimo de perder a su personaje predilecto, creó un corto para presentar al mundo al que se convertiría en le icono de generaciones de niños, llevándole a una verdadera gloria incluso después de su muerte. Tal era su fascinación por el nuevo personaje que le llegó a prestar su propia en los primeros cortometrajes.

El reencuentro de dos hermanos

La poderosa maquinaria de la industria Disney pudo recuperar en el 2006 a base de insistencia y talonario algunos derechos sobre el personaje antecesor de Mickey, Oswald. En el videojuego Epic Mickey hicieron un reencuentro virtual de ambos personajes. La compañía declaró sentirse muy feliz y satisfecha con este reencuentro, incluso se utilizaron en el jugo bocetos originales encontrados en las bodegas de Disney.

Al verlos juntos en el juego, uno puede darse cuenta de que son muy parecidos ambos personajes e igualmente entrañables. ¿Qué te ha parecido el origen de Mickey? ¿Crees que habría cambiado en algo el éxito de la compañía si Oswald hubiera sido el rostro de Disney?

“Boyhood”: Un rodaje de doce años

Richard Linklater es un desastre diciendo adiós. El realizador tejano no ha dejado de colaborar con Ethan Hawke (no en vano hasta cofirma los guiones de su trilogía Antes de… junto con Julie Delpy). Con Jack Black ha trabajado en un par de ocasiones, y Linklater fue quien puso a Matthew McConaughey en el mapa cinematográfico con un par de películas al inicio de sus carreras. Sin embargo, es su último trabajo, Boyhood, el que parece un brindis de despedida de este ecléctico director de 54 años. “Será mi último filme pero es el que los precede a todos, a muchos, a tantos…”, divaga llevado por la emoción. “Todavía no he aceptado que se acabó. Ha sido una experiencia mágica, la vida y el arte aunados en el proyecto de mi vida”, asegura como resumen de su última película. En Berlín obtuvo el Oso de plata al mejor director y los tambores del Oscar resuenan a su alrededor. Se trata de la búsqueda del tiempo perdido de Linklater, su deseo de capturar la esencia de la niñez o el “épico cotidiano” de crecer, de hacerse mayor, a través de Mason, que en la pantalla pasa de los 6 a los 18 años. Su primer día de colegio, el divorcio de sus padres, los respectivos amantes de sus vástagos, su primer amor. Todo esto visto a través de unos ojos que son siempre los mismos porque durante los 12 años de rodaje Linklater contó con los mismos actores. “No pude imaginarlo de otra forma”, explica. “Proust nunca tuvo ese problema. Los realizadores, sí. Quería contar una gran historia sin contratar a diferentes actores para marcar el paso del tiempo. Quería un solo actor. Y la única forma fue filmar Boyhood poco a poco, dejando que sus protagonistas envejecieran como sus personajes”.

A los actores les gustó la idea. A los productores, no tanto. Hawke, su continuo Sancho Panza, se apuntó sin dudarlo. Lo mismo que Patricia Arquette. El pacto fue juntarse en Texas una semana una vez al año y rodar un nuevo capítulo en la vida de Mason. “En total, 39 días de rodaje en una producción de 4.200 días de julio de 2002 a octubre de 2013. La producción más larga de la historia”, se ríe de su propia locura. El dinero, 3,9 millones de euros, lo consiguió autofinanciando el proyecto con lo que sería su sueldo. Linklater es dueño de su película, algo bastante inaudito en Hollywood, pero así ha podido elegir cómo y cuándo se estrena. Lo que más me importa es cómo contar lo que quiero compartir”

Faltaba la pieza clave, el niño en el centro de este estudio del tiempo. Quería un profesional no resabiado y lo halló en Ellar Coltrane. “Le dije: ‘Me seguirás viendo dentro de 12 años cuando seas un actor buscando trabajo y yo siga intentando hacer la misma película”, recuerda. No le quedó claro si el niño entendió su broma. “Admiro de Ellar que 12 años más tarde siga siendo el mismo chaval que conocí cuando tenía seis. Alguien etéreo, misterioso, junto al que descubrimos lo que significa el paso del tiempo”.

Cinematográficamente hablando, la idea no es nueva. Como recuerda Linklater, nada lo es. Hace poco el estadounidense descubrió que Stanley Kubrick pensó en hacer su Napoleón filmando a Al Pacino a lo largo de 12 años. “Con lo control freak que era Kubrick no sé cómo habría funcionado”, reflexiona. La edad, la paternidad, los recuerdos de su propia niñez… esas fueron las claves que llevaron a Linklater a rodar Boyhood. También su deseo de acompañar a un niño hasta el momento en el que deja de serlo y se independiza emocionalmente. Y deseaba narrarlo sin artificios. “Quise que la película reflejara la forma en la que pasamos por la vida, sin saber qué es lo que nos espera. Todo lo opuesto a un rodaje habitual donde los directores quieren tenerlo todo bajo control, donde amañan la realidad para que encaje en su narración”. La película ilustra que nunca sabemos lo que nos espera”

No quiere decir con ello que la película estuviera a merced de la improvisación: Linklater aclara que desde el primer día supo cuál sería el último plano de la película. Solo dejó espacio en el diálogo para añadir detalles de la actualidad, de la cultura, del joven que se perfilaba en el niño. “Incorporamos detalles personales aunque nunca rodé esperando que pasara algo delante de las cámaras. Lo que más me importa del cine es la narrativa, cómo contar las historias que quiero compartir. Y no expresaría lo que tengo en mi mente si el filme fuera una improvisación”, defiende enfadado. Linklater quiere separarse así de los documentales de Michael Apted The Up Series con los que se le compara. Tampoco ve similitudes con la serie de películas de Antoine Doinel que propició François Truffaut y sus 400 golpes. “Eso fueron cuatro películas a lo largo de 20 años. Son una gran inspiración pero no tienen nada que ver a Boyhood. Se acercan más a Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer”, concede. Dado lo difícil que es el momento del adiós, ¿hay algún plan para continuar con el experimento en la mente de Linklater? “No, pero si lo hubiera quizá podría algún día conocer a una chica en un tren en algún punto de Europa. Y hacer así la metapelícula, ¿no?”, bromea el director. Y con esa carambola resume toda su carrera de cineasta indie.

La primera película sonora de la historia

El 4 de febrero de 1927 se estrenó en Estados Unidos El cantor de jazz (The Jazz Singer), considerada por muchos la primera película sonora de la historia, y producida por Warner Bros Pictures. El film, que alternaba la voz y las canciones de su protagonista, Al Jolson, con subtítulos, adapta una obra de Broadway sobre una familia judía con tradición rabínica, donde un componente del clan decide convertirse en cantante de jazz. Fue dirigida por Alan Crosland y recaudó un total de 2.625 millones dólares. En la película se usó el sistema de grabación de sonido sincronizado Vitaphone, que Warner desarrolló con la colaboración de la compañía Western Electric.

Paralelamente se comenzó a desarrollar un sistema sonoro diferente denominado Movietone que, a diferencia del Vitaphone, contenía el sonido grabado ópticamente en la misma película. Con ligeras variantes y mejoras técnicas, es el sistema que se utiliza hoy. El primer film completamente hablado usando sistema Movietone fue Luces de Nueva York (1928).

Primer film sonoro. La Warner Bros. Pictures, que por entonces pasaba problemas financieros, fue el primer estudio en sacar un filme sonoro, que alternaba la voz y canciones de Al Jolson con subtítulos. Por supuesto, e independientemente de la calidad artística del filme, se convirtió en un gran éxito de taquilla.

“Guidind Light” es la serie más larga de la historia

Cuando pensamos en series de televisión míticas y duraderas nos vienen a la cabeza obras como ‘Los Simpsons’, que desde 1989 sigue en antena o ‘Doctor Who’, con 26 temporadas a sus espaldas y más de 805 episodios. También podemos recordar algunas españolas, como ‘Hospital Central’, con 20 temporadas, o ‘Cuéntame como pasó’, que comenzó a emitirse en 2001 y a día de hoy están grabando la temporada número 15. Sin embargo, hay una que rompe todos los esquemas, muy difícil de superar.

Se trata de ‘Guiding Light’, y cuenta con la friolera cantidad de 73 temporadas y más de 18.000 capítulos. Con estas cifras, esta telenovela estadounidense, que cuenta la historia de grandes familias adineradas de una ciudad inventada llamada ‘Spriengfield’, entró en el libro Guinness de los records bajo el título de la serie dramática más larga.

Así, comenzó a emitirse en el año 1937, en formato radiofónico, a través de la NBC Radio, donde duró hasta 1946. Ese mismo año comenzaron las emisiones en CBS Radio, donde permanecieron hasta 1956. Sin embargo, en 1952, la CBS Televisión ya había comenzado a emitir el formato televisivo, que no dejó la antena hasta el año 2009.

Las películas más caras de la historia

10. El Hobbit: un viaje inesperado (2012)

Las primera parte de las aventuras del Bilbo Bolsón contaó con un presupuesto de 257,2 millones de dólares. No está mal para un mediano.

El Hobbit: un viaje inesperado

9. Avatar (2009)

La última superproducción de James Cameron para crear el universo de Pandora necesitó 261 millones para llevarse a cabo. Teniendo en cuenta que la cinta recaudó más de 3.100 millones en todo el mundo el esfuerzo mereció la pena.

El director James Cameron ha revelado que la secuela, actualmente en producción, sufrirá un retraso de un año, pasando por tanto de diciembre de 2016 a diciembre de 2017. Así, la tercera entrega llegará en diciembre de 2018 y la cuarta y de momento última en diciembre de 2019. Habrá Na’vi para rato.

avatar

8. Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto (2006)

La segunda parte de las aventuras de Jack Sparrow y compañía tuvo un presupuesto de 263,7 millones de dólares. A los piratas siempre les han gustado los bueno botines.

Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto

7. Waterworld (1995)

El mundo acuático por el que navegaba Kevin Costner en busca de Tierra Seca pudo convertirse en realidad gracias a 271,3 millones de nada.

Waterworld

6. Harry Potter y el misterio del príncipe (2009)

Por mucha magia que hubiera en la película ninguna funcionó para reducir los costes de producción (275,3 millones de dólares) de la sexta entrega del mago más famoso de todos los tiempos.

Harry Potter y el misterio del príncipe

5. Enredados (2010)

¿Quién ha dicho que las películas de animación son baratas? Llevar a la gran pantalla la historia de Rapunzel le costó a Disney nada menos que 281,7 millones.

Enredados

4. Spider Man 3 (2007)

¿Quién iba a pensar que ponerle un traje negro a Spiderman iba a costar 293,9 millones?

Spider Man 3

3. Titanic (1997)

Pues sí, recosntruir uno de los naufragios más importantes de la historia no fue barato. Exactamente 295,3 millones de dólares. Con ese dineral podían haber puesto un trozo de tabla más grande para que Jack también pudiera subir, ¿no?

Titanic

2. Cleopatra (1963)

Lo mejor de todo es que pensaron que costaría cerca de 45 millones y acabó costando 339,5. Alguien hizo algún que otro cálculo mal.

Cleopatra

1. Piratas del Caribe: en el fin del mundo (2007)

Los piratas vuleven a ganar. Rescatar a Jack Sparrow de los dominios de Davy Jones costó la nada despreciable cantidad de 341,8 millones de dólares.

Piratas del Caribe: en el fin del mundo